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“¿Cómo se hace un club nuevo?”, le pregunta Román Maldonado a su amigo Amadeo Grimberg en Luna de Avellaneda, película dirigida por Juan José Campanella, luego de que el club de sus amores atravesara una crisis económica que parecía tener, como única salida, convertirse en un casino. “Y, habría que averiguarlo”, le responde Grimberg. Hoy, esa respuesta ya la ofrecen las universidades, donde el deporte es incluido en los programas de distintas carreras e incluso ofrecen cursos y materias optativas que abordan a los clubes como modelos de negocios.

A su vez, todo indicaría que los clubes serán manejados por profesionales con estudios y experiencia en empresas, y no por hinchas ad honórem, como sucede mayoritariamente. Y si a eso se le suma la gran cantidad de compañías que no son deportivas, pero que pueden hacer negocios con el deporte, es muy probable que haya más oportunidades para estudiantes de carreras como Administración de Empresas, Finanzas, Derecho, Marketing o Relaciones Públicas en ámbitos que, hasta hace poco, eran impensados en esta materia.

“El deporte ha dejado de ser un pasatiempo. Hoy, cualquier entidad deportiva, aun amateur, necesita una gestión profesional”, asegura José Clariá, director general del Curso de Derecho y Management del Deporte que se dicta en la UCA, que pertenece a la Red Universitaria Internacional FIFA/CIES.

Según explica Clariá, la FIFA y el Centro Internacional de Estudio del Deporte (CIES) advirtieron que hay “una carencia de formación total en la dirigencia de las entidades deportivas”, ya sean gubernamentales, federaciones, de deportes profesionales, clubes o pequeñas entidades. Por eso la FIFA y el CIES no sólo dictan un prestigioso máster en Suiza sobre derecho y gestión del deporte, sino que también mantienen convenios con 16 universidades del mundo para dictar cursos, entre ellas, la UCA.

En su caso, el programa es de extensión universitaria, no un máster, y está orientado a formar dirigentes o gestores de entidades deportivas de cualquier nivel. Para ello cuenta con seis módulos que abordan Derecho, Administración, Finanzas, Marketing, Comunicación y Organización de Eventos, siempre vinculados a lo deportivo. A este programa se pueden inscribir quienes tengan un título terciario o bien alguna vinculación con la actividad deportiva. Los candidatos tienen que pasar por una entrevista de admisión, dado que el curso tiene un cupo limitado.

Santiago Traynor, gerente de Marketing del Club Atlético River Plate, coincide con la falta de profesionalización en los clubes, aunque entiende que está en camino de revertirse. Y pone como ejemplo su propio caso. Cuando entró en River, en 2014, no era un hincha más, sino que lo contrataron por su formación y experiencia en el ámbito privado. Esto tuvo que ver, según explicó, con la decisión estratégica de la dirigencia de profesionalizar áreas claves del club, como la de marketing.

Los buenos resultados que obtuvo River en tan poco tiempo hicieron que Traynor le propusiera a los docentes del IAE Business School, donde se graduó, que tomen el proceso de profesionalización del club como caso de estudio. Así fue que los profesores Pablo Alegre y Dolores Alonso escribieron el material académico River vuelve a ser River, que discuten en el Máster en Dirección de Empresas. “Que los clubes sean asociaciones civiles sin fines de lucro no implica que sus directivos o gerentes deban ser amateurs, tienen que ser profesionales”, opina Alegre.

Según Alegre, esta tendencia a la profesionalización en parte se debe a que hoy los clubes “manejan fortunas”. Y pone algunos ejemplos: “La marca River hoy está valuada en US$ 140 millones y el plantel ronda los US$ 60 millones”. Y a eso, explica Alegre, hay que sumarle cuestiones como los sponsors, cuyas cifras, hace 10 años, equivalían al 20% de lo que representan hoy.

Por este motivo, para el profesor, una de las áreas que más profesionales debería demandar en los clubes es la de administración. “Hay muchos clubes que no se deciden a ser profesionales administrando. Le dan mucha importancia al fútbol profesional, pero no a los números”, asegura.

Para Alegre, las universidades podrían contribuir en este proceso de profesionalización ofreciendo pasantías “para que los jóvenes empiecen a involucrarse ya en la práctica de la carrera”. Y agrega: “Yo creo que habría más de un joven que moriría por ser pasante en River, Boca o San Lorenzo”. También sugiere que las universidades trabajen con los clubes para desarrollar material académico, materias o alguna tecnicatura en conjunto, para formar a los alumnos conforme las necesidades de los clubes.

Hernán Etiennot, también profesor de IAE Business School, agrega que en el Máster Ejecutivo en Dirección de Empresas, el trabajo final de una de las materias consiste en hacer un plan estratégico, entendiendo la situación actual de algún club deportivo, y proponiendo iniciativas estratégicas para los próximos 3 a 5 años. Pero además el máster cuenta con la materia optativa Sport Management, que apunta a introducir a los alumnos en la industria de los negocios del deporte.

En ésta analizan casos puntuales. Además de River vuelve a ser River tienen en cuenta otros, como el de Bahía Basket, del ex basquetbolista Pepe Sánchez, quien promovió terminar con el voluntarismo en los clubes. Así logró que, en vez de que existan numerosos clubes sociales, se arme un “club de clubes”, que les permite a los buenos deportistas jugar a otro nivel.

Etiennot también codirige el Centro de Sport Management de IAE Business School, que busca ampliar el conocimiento y profesionalización de la industria del deporte. Apuntan a que “las empresas que nada tienen que ver con el deporte lo consideren como un generador de contenido y oportunidad de negocio”.

Para Etiennot, una de las ventajas de estudiar a los clubes y a las empresas vinculadas al deporte es que “son modelos de negocios muchos más innovadores y creativos que lo que estábamos acostumbrados con la metalúrgica o el agro, que no cambian por cinco años. Acá, de un minuto al otro podés sacar un producto nuevo”. “Cuando ibas a jugar los domingos estaba todo bien”, dice Etiennot respecto del voluntariado. Pero ahora que los clubes lidian con sponsors, eventos, auspicios, productos con franquicias, seguridad o contratación de jugadores, a los dirigentes que sólo le dedican sus ratos libres al club, no les alcanza el tiempo. Y aclara: “La presión que tenés es altísima. No podés estar cambiando cada cuatro años toda una organización cuando tenés contratos”, por lo que se espera que los clubes tengan el mismo concepto de sustentabilidad que una empresa. Para Etiennot, algunas de las profesiones que les aportarían sustentabilidad a los clubes son Administración de Empresas, Marketing, Relaciones Públicas e incluso Derecho.

De esta manera parecería que en los clubes irían desapareciendo los dirigentes como Maldonado, que simplemente le dedicaba su tiempo libre a Luna de Avellaneda, luego de una larga jornada laboral como remisero.

El management deportivo tiende a que sus dirigentes sean profesionales y no simplemente hinchas o amantes del fútbol con buenos contactos. Hoy se puede capacitar quienes van a asumir responsabilidades