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La educación siempre se trata sobre el futuro, reflexiona Santiago Bilinkis, emprendedor y autor de Pasaje al futuro. Pero, ¿qué sabemos sobre el futuro? Según Axel Aberg Cobo, director de la Universidad Minerva para Latinoamérica, “no tenemos ni la más remota idea de qué va a ocurrir de acá a 10, 15 o 20 años”. Este es el gran desafío que presenta la educación: construir un puente hacia un futuro incierto y desconocido.

La Nación convocó a una mesa redonda para debatir cómo será la universidad del futuro. Esta vez, José Luis Roces, rector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA); Aberg Cobo y Bilinkis se animaron a predecir qué y cómo estudiará la generación de jóvenes que está naciendo durante este 2015 y que en 17 años terminará la secundaria. Preguntarnos cómo será el mundo en las próximas décadas se torna fundamental para los líderes en educación. Sin embargo, según Bilinkis, algunos ni siquiera se hacen esta pregunta. Aberg Cobo sí se lo cuestionó y su respuesta fue: “Como no sabemos cómo va a ser el futuro, es importante darles a los alumnos las herramientas para que ellos puedan enfrentarse y resolver satisfactoriamente aquello que ocurrirá en un mundo que aún desconocemos”.

El director de la considerada “universidad del futuro” por distintos medios internacionales sostiene que, aun si cambiaran las carreras o las problemáticas mundiales, hay cuatro capacidades básicas a enseñar que se tornarán imprescindibles: el pensamiento crítico y creativo, y la interacción y la comunicación efectiva. “Cuando los alumnos aprendan a incorporar estos skills, después tenderán a aplicarlos a situaciones aún completamente desconocidas hoy”, agrega.

En esta línea, Bilinkis insiste en que se abandonará la enseñanza que espera que los alumnos aprendan de memoria, porque actualmente, con Internet, cualquier dato fáctico está a cinco segundos de distancia. “Antes valía la pena memorizar datos porque si algún día los necesitabas era difícil acceder a ellos, pero ahora ese problema no existe más y aparecen otros nuevos a solucionar”, afirma.

Por ejemplo, hoy, frente a la abrumadora cantidad de información que tenemos a disposición es fundamental saber validar la calidad de una fuente, así como integrar el dato a un análisis de algún tipo de problema. “Una persona que tenga la capacidad de encontrar información de calidad, validar y relacionar tres fuentes diferentes, darles crédito y construir un discurso propio a partir de ellas va a estar muchísimo más preparada para el mundo del futuro que alguien que repita de memoria”, argumenta. Para Roces la clave estará en la formación en ciencias duras y, sobre todo, en la capacidad de combinar conocimientos de tecnología con otros de ingeniería y matemática. Aberg Cobo coincide, aunque cree que la integración será de habilidades blandas y duras. Entonces se enseñará filosofía junto con matemática, ejemplifica. “Tener carreras que interrelacionen disciplinas distintas va a permitir ir modificando la currícula a medida que el mundo vaya cambiando, así como entusiasmar a los alumnos”, indica.

¿Cómo se estudiará en el futuro?
Lejos de los tradicionales edificios llenos de aulas donde los estudiantes asisten a diario, la universidad dentro de unos años será un espacio de aprendizaje cuya cotidianidad estará más en las interacciones y la capacitación online que en los encuentros cara a cara. Bilinkis argumenta que buena parte de la razón de ser de las universidades estaba en que los libros, en su momento, eran un bien escaso, entonces convenía estar cerca de las grandes bibliotecas para tener acceso a ellos y, por lo tanto, a la información.

“Antes tenía sentido tener un espacio físico en el cual encontrarse con personas interesadas en el mismo tema que uno y con profesores que sabían más que uno. Ahora, desde el momento en que los libros y la información están en todos lados y uno puede mirar por Internet una clase de la universidad de Harvard o Stanford, o una charla de cualquier especialista, confluir en un aula con un profesor pierde relevancia. Asimismo abre las puertas a metodologías de enseñanzas mucho más ricas y variadas”, describe Bilinkis. El pensar en una educación con fuerte apoyo en Internet permitirá crear una universidad global, sin barreras geográficas, en donde en un aula virtual haya personas de distintas nacionalidades, culturas y hasta conocimientos. Esta diversidad enriquecerá el intercambio y aprendizaje, y preparará al estudiante para el trabajo del futuro en el cual formará parte de equipos diversos y globales.

Otra característica será que en los cursos habrá grupos más reducidos de alumnos. “Las clases de entre 15 y 19 personas permiten una mayor participación del estudiante. Actualmente, los jóvenes están tan sobreestimulados que su período de atención es de 7 a 12 minutos; por eso ofrecer clases con pocos alumnos, tremendamente interactivas y con gran cantidad de herramientas y tecnologías, permitirá que éstos estén más comprometidos”, dice Aberg Cobo.

Los nuevos métodos
Metodologías como espacios de debate, proyectos entre pares, cuestionarios que hagan pensar al estudiante, juegos y hasta videojuegos que atraigan al alumno y eviten que se disperse liderarán los espacios de clase con el fin de responder a uno de los mayores desafíos que hoy tienen los educadores: lograr la atención de los jóvenes. “Aun si al alumno le apasiona la materia, está interesado y quiere aprender, con todas las tecnologías que hay es muy difícil lograr que esté concentrado mucho tiempo”, afirma el representante de Minerva.

Por eso integrar a las aulas las tecnologías que tanto los atrapan será una nueva forma de enseñanza. “En menos de 15 años podremos crear experiencias puntuales de realidad virtual”, afirma Bilinkis. Con un visor cualquier persona podrá viajar a cualquier momento de la historia o parte del mundo y hasta dentro de un cuerpo humano, y podrá ver, recorrer y hasta interactuar con personajes clave del tema, que responderán a las preguntas del alumno, se anima a “fantasear” Bilinkis.

“Lo interesante de la realidad virtual es que no es necesario que la experiencia sea real. Podés hacer algo realista, pero no real, como por ejemplo que un alumno recorra un corazón humano acompañado por el mejor cardiólogo del mundo. Construir esos software con una experiencia puntual para adentro del aula es caro, pero la tecnología ya está disponible”, agrega el embajador en la Argentina del centro de innovación norteamericano Singularity University.

Además, contar con estos nuevos recursos de aprendizaje hará que no sea necesario sincronizar con otras personas todos los días en un mismo horario para tener una experiencia educativa. ¿Qué significa esto? A diario habrá proyectos para desarrollar, videos para ver, juegos para aprender y demás actividades que prepararán al alumno para los espacios de encuentro con los profesores y compañeros, que se darán dos o tres veces por semana. “Poder avanzar por tu parte, ya sea en tu casa, oficina o donde quieras, permitirá que la carrera que hoy se hace en cuatro años sea de tres”, sostiene Aberg Cobo, aunque enfatiza que la formación será continua y de permanente actualización.

Según Roces, una forma en que los alumnos se mantendrán actualizados, una vez graduados, será a través de la consolidación de comunidades, que serán internacionales. “Hoy este modelo en el cual se aprende a partir de un esquema de redes ya está en construcción”, detalla. Asimismo, la universidad del futuro no sólo buscará proveer conocimiento, sino que también acompañará a los alumnos para que se comprometan a resolver problemas reales de la comunidad que impacten en el mundo. “Una universidad aislada no será prácticamente posible”, expresa el rector del ITBA.

¿Qué rol tendrá el docente?
Frente a tantos estímulos de aprendizaje, el docente dejará de ser el que transmita la información para ser quien tome el rol de seleccionar cuál será la mejor experiencia para el alumno. “Creo que los docentes van a ser los primeros en reclamar para sí mismos un lugar muchísimo más interesante, desafiante y rico que el que tienen desde hace años”, concluye Bilinkis.

Aberg Cobo y Roces coinciden en que habrá profesores especialistas de cada tema que diseñarán las clases y elegirán los estímulos convenientes para los alumnos, ya sea videos, experiencias presenciales, proyectos, entre otros, y otros que actuarán como facilitadores que acompañarán de cerca a los estudiantes para garantizar su fluido aprendizaje e intercambio. “Éste no va a diseminar información, sino que va a permitir que el conocimiento fluya”, comenta el director de Minerva.

A su vez, los docentes funcionarán como agentes de cambio para lograr que la universidad del futuro sea posible. Para eso, Bilinkis insiste en que hay que recuperar el ánimo experimental que alguna vez la educación de vanguardia tuvo. “Aun si no sabemos cómo tiene que ser la universidad del futuro, seguro no va a ser como la de ahora. Entonces el primer imperativo tiene que ser experimentar y animarse a probar cambiar”, desafía.

"Una educación con fuerte presencia de Internet permitirá crear una universidad global, sin barreras geográficas, un aula virtual con personas de distintas culturas"

"Contar con nuevos recursos de aprendizaje hará que no sea necesario sincronizar con otras personas todos los días en un mismo horario para poder educarse"
Santiago Bilinkis
Emprendedor y autor de pasaje al Futuro “Buena parte de la razón de confluir en un aula con un profesor se perdió, y eso que podría parecer preocupante es espectacular porque abre las puertas a metodologías de enseñanzas muchísimo más ricas y variadas”
Axel Aberg Cobo
Director de la Universidad Minerva para Latinoamérica “No tenemos ni la más remota idea de qué va a ocurrir de acá a 10, 15, 20 años. Por eso la educación universitaria debería darle a los alumnos las herramientas para que puedan defenderse y tener éxito en ese mundo hoy desconocido”
José Luis Roces
Rector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) “La universidad también va a educar generando una comunidad que aprende y una actualización junto a los graduados, que formarán parte de esa comunidad. Ambos resolverán problemas concretos. Es es el modelo al cual vamos”